El mejor desayuno.



Todos los nutricionistas piensan que el desayuno debe ser la comida más importante del día, y es clave si queremos adelgazar

En 1960 la nutricionista estadounidense Adelle Davis popularizó el refrán que ha regido nuestros menús durante medio siglo: “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”

Para la profesora de epidemiología de la Universidad de Alabama Molly Bray en una de esas investigaciones, la primera ingesta del día determina durante el resto del día la eficiencia del organismo para quemar las grasas de los alimentos consumidos en la comida y la cena.

Pero qué alimentos son los más apropiados, sabiendo que esta comida debe ser abundante...

Tradicionalmente los nutricionistas habían insistido en la importancia de tomar un desayuno rico en vitaminas y carbohidratos, que nos permita afrontar con fuerza la jornada

Hay CINCO reglas que tenemos que seguir:

1. Toma al menos 8 gramos de fibra
Si queremos que el desayuno nos ayude a perder peso (o a no ganarlo) tenemos que lograr que este nos deje saciados hasta la hora de la comida y para ello es importante priorizar la ingesta de alimentos ricos en fibra, que se digieren más lentamente. Debemos evitar la ingesta de cualquier carbohidrato refinado. Si tomamos cereales, que sean de grano entero, aunque, si queremos perder peso de verdad, podemos prescindir de estos y obtener la fibra necesaria a través de la fruta.

2. Tómalo una hora después de levantarte
“Estamos diseñados de tal manera que consumimos la grasa corporal como combustible entre comidas. Si lo primero que haces por la mañana es desayunar, estás modificando tu instinto natural que te empujaría a consumir tu propia grasa corporal como desayuno”.
No hay ninguna necesidad de tomar azúcares en el desayuno pues contienen muchísimas calorías y son poco saciantes
En opinión del entrenador británico Venice A. Fulton , la clave no reside en eliminar el desayuno, sino en retrasarlo: “Todo el mundo tiene que 'deshacer el ayuno' comiendo, pero la clave está en moverse por la mañana, retrasando la primera comida”. Según la portavoz de la academia estadounidense de nutricionistas y dietistas Constance Brown-Riggs lo ideal es desayunar una hora después de levantarnos, pues obtendremos los beneficios saciantes de esta comida, cogiéndola con más ganas y habiendo quemado un buen puñado de calorías en la primera hora del día (sobre todo si, en ese momento, salimos a hacer deporte).


3. Come más proteínas y menos azúcar
A principios de año conocimos un borrador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el que se sometía a consulta pública unas nuevas recomendaciones dietéticas para reducir la ingesta de azúcares añadidos a un 5% o menos del total de energía (la mitad de lo recomendado hasta ahora). De aprobarse estas nuevas recomendaciones no deberíamos tomar más de 5 cucharillas de azúcar al día o, lo que es lo mismo, 25 gramos.
Muchas personas comienzan el día desayunando dulces o bollería industrial que, por sí mismas, superan estas recomendaciones. No hay ninguna necesidad de tomar azúcares en el desayuno (más allá del poco que necesitas para endulzar tu café), pues contienen muchísimas calorías y son poco saciantes. Lo mejor para desayunar son las proteínas, en forma de huevos o carnes poco calóricas (como el jamón cocido), que nos permitirán estar llenos hasta que llegue la comida.

4. No te pases con las raciones
El desayuno tiene que ser copioso para que no tengamos hambre el resto de la mañana (y tampoco lleguemos a la comida con ganas de comernos un jabalí), pero tampoco hay que pasarse. Si queremos adelgazar, tampoco podemos desayunar como si no hubiera mañana, en total debemos consumir en torno a 350 calorías. Esto, por ejemplo, es lo que contiene un café con leche, dos huevos revueltos y 75 gramos de jamón york. Tampoco está mal.

5. Nunca te lo saltes
Aunque parezca tener cierta lógica (si me salto una comida, no engordare las calorías que me aporta) pasar hambre es lo peor que se puede hacer si se quiere perder peso. Para llevar una dieta saludable, y mantener un peso correcto a lo largo del tiempo, tenemos que quedar saciados y no pasarlo mal. Comer por la mañana nos ayuda a tener energía, quemar más calorías a lo largo del día y no caer en tentaciones peligrosas de media mañana.

¡Buenos días!


fuente: eblogfa

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